“BICENTENARIO DEL NATALICIO DE MADRE MERCEDES DEL NIÑO JESÚS GUERRA”

MADRE MERCEDES EL ROSTRO

 SEPTIEMBRE 2016-SEPTIEMBRE 2017         AÑO JUBILAR

BICENTENARIO DEL NATALICIO DE MADRE MERCEDES DEL NIÑO JESÚS GUERRA

Lema: “Ama al prójimo como a ti mismo” Mt. 22,39. La fe inquebrantable de Madre Mercedes nos guía  para evangelizar y  consolar al hermano”

“Ustedes no me eligieron a mí, he sido yo quien los eligió a ustedes y los prepare para que vayan y den frutos y ese fruto permanezca, Así es como el Padre les concederá todo lo que le pidan en mi nombre”Jn15, 16 

Queridas Comunidades Educativas, Religiosas y otras obras de la Congregación, deseamos que a lo largo del Año Jubilar del Bicentenario del Natalicio de nuestra fundadora todos nosotros experimentemos el gozo de celebrarlo con alegría y en fraternidad. Ojalá podamos redescubrir los dones de su Divina Misericordia para crecer y dar fruto desde una auténtica vocación cristiana.

En el año del natalicio de Madre Mercedes  nos proponemos profundizar la historia de la vocación de una mujer Santiagueña que nació en Salavina y nos dejó un legado reflejado en el siguiente lema: “Ama al prójimo como a ti mismo” Mt. 22,39. La fe inquebrantable de Madre Mercedes nos guía  para evangelizar y  consolar al hermano”

Hace 199 años un 17 de Septiembre, venía al mundo un niña Mercedes Guerra Hoy comenzamos a transitar el festejo del Bicentenario del Natalicio de Madre Mercedes del Niño Jesús Guerra, mujer de vocación y fé inquebrantable desde muy temprana edad, la vida le puso más de una prueba: huérfana de niña, el exilio del pago para estudiar en Córdoba, pobreza material y soledad…En la concreción incluso de su entrega en la vida religiosa, esperó diez años para prepararse y luego de dos de novicia, vuelta a foja cero ¡Qué fortaleza y búsqueda de Dios tuvo! ¡No bajó nunca los brazos ni renegó de lo que le tocó vivir! Es que ÉL la estaba preparando.

Dispuesta a ser Franciscana no solo en el corazón, sino también en las obras, se dedicó al cuidado de los enfermos con profunda abnegación hasta el punto de olvidarse de sí misma, del peligro de contagio que corría, de su propia debilidad física, multiplicó sus esfuerzos para asistir material y espiritualmente a los apestados. De un  momento para otro quedó ciega,  su fé en la Madre Santísima le devolvió el don preciado de la vista y pudo cumplir su promesa: fundar el Instituto de Hermanas Terciarias Franciscanas de la Caridad el 13 de Abril de 1880 para poder recoger los frutos de su trabajo surgiendo así las vocaciones de postulantes y novicias.

Mirando la realidad actual y la falta de compromiso con el prójimo nos preguntamos ¿Qué le hizo poner en movimiento a los 63 años esta obra cuando otros ya piensan, o su cuerpo lo exige, en detener la marcha o ir más despacio en la cotidianeidad de la vida? Es que toda su obra estuvo motivada por la Providencia de Dios y era su tiempo de siembra.

Hoy como ayer queremos vivir al menos parte de su vocación que estimuló su vida “Volar a todas partes donde el dolor del prójimo nos llama”.

Cuánta gratitud en estos 200 años de gracia y misericordia ya que Nuestro  Padre Dios con su mirada amorosa le concedió el don maravilloso de la vida, Mercedes escuchó su llamada, lo amó, siguió con prontitud y abnegación. Hoy más que nunca estamos invitados a volar a todas partes donde el dolor del prójimo nos llama y que en este Año de la Misericordia como propone el Papa Francisco: “Llevemos bondad, ternura y servicio a ejemplo de nuestra fundadora en una misión donde no se puede ahorrar tiempo ni energía”.